Han pasado ya los días de fiesta, y nos encontramos en plena vorágine laboral: horarios, colegio de los niños, tensión, estrés, imprevistos…

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En realidad no ha cambiado nada; sólo que no tenemos en el ambiente el aire festivo de hace un par de semanas. Y, no si te pasará igual, pero sólo esa diferencia, hace que la vuelta a lo cotidiano tome un cariz mas serio y opresivo. Es curioso, porque incluso como tónica general, a este lunes (tercero del mes de enero), le denominan popularmente “el lunes negro”. Dicen, que es porque es el día en que las personas toman conciencia de que, los buenos propósitos que hicieron en las fiestas, no han ido funcionando.

Bien. Yo creo que aquí es cuando debemos ser cautelosos… ¡y proactivos!. En realidad, “el lunes negro” es como una leyenda urbana. Y ya sabemos, que las leyendas urbanas, son eso: leyendas.

No olvidemos que quien tiene que llevar las riendas de nuestra vida, propósitos y objetivos somos, exclusivamente, nosotros. Al igual que el ambiente festivo nos contagió unas semanas, ahora nos contagiamos de “la terrible realidad”; y no tiene que ser así. Seguramente, igual que yo, has hecho proyectos para comienzos de año y se están retrasando, o no han sido posibles… Igual, que si se retrasara en el resto del año.

¿Qué podemos hacer para evitar esta sensación incómoda y desagradable? 

Mantente ocupado y no quites el enfoque de tu objetivo. A no ser que fuera de vida o muerte, ese objetivo aún puedes conseguirlo; te quedan 49 semanas ¡Es mucho tiempo! 

– Escribe una pequeña lista de puntos a conseguir respecto a tu meta (cosas tan sencillas como “…llamar a… para informarme” “…buscar información en internet” “…preparar curriculum” “…comenzar con una hora diaria de estudio”, “…buscar el teléfono de esa persona que hace tiempo de la que no sé nada”, “…mandar un mail recordatorio”… Como ves, son pasos muy sencillos.

– Pon fechas que sean cómodas de mantener y que te permitan moverte con tranquilidad.

– Tacha, cada paso, por tonto que te parezca, de esa lista. Cada tachado, no sólo representará una acción realizara con éxito, o en camino, sino que será un punto de palanca para tu motivación. Dentro de poco tiempo, verás como has ido acercándote a tu meta final.

MI primer profesor de PNL, Miguel Ángel León, nos decía: “¿Cómo se come a un elefante? Cachito a cachito”

No nos atragantemos por querer ir más deprisa. Eso es bueno, pero no práctico. Da pequeños pasos y verás el resultado más claro. Cada paso es una perla que te lleva a tu sueño deseado.

Además ¡Te mantendrá entretenido y motivado!